Los pueblos valencianos más bonitos de España reivindican su papel en el turismo de la Comunidad
Morella, Vilafamés, Culla y el Castell de Guadalest han asistido a la asamblea nacional de la Asociación en Santillana del Mar dónde ha sellado un acuerdo de colaboración.
Los municipios dan la bienvenida a Alpuente como nuevo miembro de Los pueblos más Bonitos de España, el primero de la provincia de València

Los pueblos valencianos más bonitos de España se han encontrado en Santillana del Mar por la celebración de la Asamblea Nacional de Los Pueblos más Bonitos de España dónde han acordado su colaboración y trabajo conjunto para defender intereses comunes.
Según ha explicado el alcalde de El Castell de Guadalest, Joan Gadea Pons «En el encuentro, Morella, Vilafamés, Culla y el Castell de Guadalest han aprovechado para reivindicar su gran importancia en el turismo de la Comunidad Valenciana y anunciar los nuevos enlaces de colaboración entre los pueblos de la red».
Gadea Pons ha señalado que «En este primer paso se quiere englobar a los seis municipios valencianos pertenecientes a la Asociación, es decir, Peñíscola, Morella, Vilafamés, Alpuente, Culla y el Castell de Guadalest.
El primer edil Guadalestino ha destacado que «El objetivo es trabajar de forma conjunta en aspectos vitales para los municipios como, la promoción, reforzar la marca o la financiación de los servicios turísticos que ofrecen sus ayuntamientos a los visitantes. Estos servicios resultan ser deficitarios en la mayor parte de las ocasiones lo que impide en los ayuntamientos llevar adelante políticas de mejora de los mismos».

En este último encuentro se han incorporado a la lista de los Pueblos Más Bonitos de España únicamente 4 municipios: Alpuente de Valencia, Oseira de Ourense, Santa Gadea del Cid de Burgos y Vilanova dos Infantes de Ourense.
El Castell de Guadalest es el único municipio de la provincia de Alicante perteneciente a Los Pueblos más Bonitos de España
Enclavado en el sector septentrional de la Marina Baixa, El Castell de Guadalest consigue que el turismo de la Costa Blanca se vea atraído por la evocadora estampa de un pueblo que ha sabido mantener, a través del tiempo, los rasgos más típicos de las poblaciones del interior alicantino.

Situado en lo alto de un peñasco a 595 m. de altitud, sus casas encajadas en la roca, dominan un extenso valle, enmarcado por las sierras de Xortà y Serrella al norte y la sierra Aitana al sur.
El municipio fue declarado conjunto histórico-artístico en 1974.
Este pequeño municipio de la Marina Baixa está dividido en dos barrios claramente diferenciados: el del Castillo, colgado en lo alto de la Peña y protegido por la antigua muralla, conserva todo su sabor medieval; y, el del Arrabal, de creación posterior, cuando la población aumentó trasladándose a las faldas de la montaña.
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Al primero de ellos, se accede por un túnel excavado en la misma roca que sirve de entrada a la población. Encaramado sobre la misma peña, destaca el campanario exento de la iglesia parroquial. A su lado, encontramos los restos de una antigua fortificación conocida como la Alcozaiba, construida por los antiguos pobladores para defender la villa.

En la zona más elevada del pueblo, se conservan los restos del castillo de San José que fue conquistado a los musulmanes por Jaime I y fortificado durante el reinado de Pedro IV. Los terremotos y la Guerra de Sucesión fueron los culpables de su destrucción, aunque en la actualidad quedan en pie varios lienzos de muralla, la cisterna y la torre del homenaje.
Ascendiendo por la antigua escalinata que nos lleva al barrio antiguo y después de flanquear la entrada, nos encontramos ante la casona señorial de los Orduña, con su escudo en la puerta. A su lado, se alza la iglesia parroquial de la Asunción de la Virgen, construida en el siglo XVIII.

Durante el recorrido por la calle principal del pueblo, para admirar la arquitectura de sus casas de una sola planta, blancas y luminosas.
Al final de esta calle, en la plaza, se encuentra el edificio del Ayuntamiento que antiguamente fue también juzgado y prisión.
El barrio del Arrabal, a los pies del castillo, acoge a los numerosos visitantes que se acercan a conocer este mágico pueblo del interior de la Marina Baixa.














