Fallece a los 102 años Beatriz Ledesma, pionera del bikini en Benidorm.
Reconocida como la primera mujer española en lucir un bikini —un dos piezas— en una playa durante los años cincuenta, su nombre quedó ligado para siempre a la historia de Benidorm y a la evolución social del país.
Beatriz Ledesma, actriz y figura clave de la cultura popular española del siglo XX, ha fallecido a los 102 años este 5 de enero en la localidad de Altea, acompañada de su familia
Nacida el 4 de agosto de 1923 en Vitoria-Gasteiz y bautizada en la parroquia de San Miguel Arcángel, Beatriz procedía de una familia humilde del barrio minero de Gallarta (actual Abanto). Durante la Segunda República se formó en canto, danza e interpretación en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
Con tan solo 12 años compartió escenario con figuras como Federico García Lorca, Manuel Machado y José María Pemán, mientras autores recitaban poesía y ella interpretaba números de baile junto a artistas como La Argentina y Carmen Amaya.
Su carrera artística se consolidó en los años cuarenta. En 1943 debutó como actriz y coreógrafa en la película Un caballero famoso, dirigida por José Buchs y protagonizada por Lola Flores, Manolo Caracol, Amparo Rivelles y Alfredo Mayo.
Poco después se incorporó a la compañía de Matías Colsada, quien le dio el nombre artístico de Beatriz de Lenclós.
Convertida en primera figura del teatro y de la revista musical, actuó en los principales escenarios de la Gran Vía madrileña, como el Teatro Albéniz y el Teatro Rialto, y fue pareja artística de Antonio Machín. Grabó discos de rumbas y tangos con Jorge Sepúlveda y Jorge Negrete, y compartió escena con artistas como Augusto Algueró, Mary Santpere, Celia Gámez y Lina Morgan.
Admirada por su “decencia y recato”, fue conocida como la vedette de las señoras y la señora de las vedettes.

Benidorm y el Bikini
El episodio que la convirtió en símbolo llegó en 1955. Tras una gira teatral, Beatriz buscó un destino tranquilo de playa y llegó a Benidorm, entonces un pequeño pueblo de pescadores. Para bañarse con comodidad pidió consejo a sus modistos de confianza, Manuel Pertegaz y Cristóbal Balenciaga, quienes improvisaron un discreto modelo de dos piezas.
En la playa de Levante, su entonces novio —y después esposo— Maximiliano Vaello Llorca tomó las fotografías que pasarían a la historia.
El catedrático José Antonio Ríos Carratalá recoge en su obra «De mentiras y franquistas: historias de la dictadura» el impacto de aquel gesto en plena España franquista, cuando lucir bikini podía acarrear persecuciones morales e incluso eclesiásticas.
Otro autor, Juan Ródenas Cerdá, documenta que se llegó a incoar un expediente desde el Arzobispado de Valencia y que fue el propio Francisco Franco quien aconsejó “hacer la vista gorda”. En aquel contexto, el entonces alcalde Pedro Zaragoza viajó hasta El Pardo para tratar la legalización del bikini, episodio que inspiraría décadas después la película «El hombre que embotelló el sol» de Óscar Bernàcer, en la que Beatriz fue entrevistada y que obtuvo diez inscripciones a los Premios Goya.

Afincada en Benidorm desde 1956 tras su matrimonio, Beatriz Ledesma tuvo dos hijos: Maximiliano Vaello, profesor de deporte, y Beatriz Vaello, profesora de ballet y titular en el Conservatorio de Benidorm. Su fallecimiento pone fin a una vida centenaria marcada por el arte, la valentía y un gesto que ayudó a transformar la imagen turística y social de España.














