Las Hermanas de la Doctrina Cristiana: Fe, educación y testimonio hasta el martirio
Hoy 20 de noviembre es el 89 aniversario del asesinato de las 17 hermanas asesinadas en Paterna por confesar su fe y mantenerse fieles a su vocación religiosa.
La congregación de las Hermanas de la Doctrina Cristiana dirige, entre otros, el colegio concertado Ntra. Sra. de los Dolores en Benidorm. La congregación, desde su fundación, tiene como objetivo la enseñanza de la doctrina cristiana a niños y adultos.
Orígenes
La Congregación de las Hermanas de la Doctrina Cristiana tiene su origen en Molins de Rei (Barcelona). Fue fundada el 26 de noviembre de 1880 por la Madre Micaela Grau, una mujer profundamente entregada a la enseñanza del Evangelio y a la formación cristiana de niños y jóvenes. Movida por el deseo de llevar la luz de la fe a todos los rincones, reunió a mujeres dispuestas a dedicar su vida a la educación y al catecismo, especialmente entre los más humildes.
Desde su origen, la Congregación se caracterizó por un carisma de sencillez, servicio y entrega apostólica, guiado por el lema de su fundadora: “Enseñar para salvar”.

El testimonio heroico de las 17 mártires Durante la Guerra Civil Española (1936–1939), la comunidad sufrió una de las pruebas más duras de su historia.
El 20 de noviembre de 1936, 17 Hermanas de la Doctrina Cristiana fueron asesinadas en Paterna (Valencia) por confesar su fe y mantenerse fieles a su vocación religiosa.
Aquel día, las religiosas fueron sacadas de su casa y llevadas al paredón, donde perdonaron a sus verdugos y ofrecieron su vida a Dios.
Su serenidad y valentía impresionaron incluso a quienes presenciaron el hecho. La Iglesia reconoció su sacrificio como testimonio de amor y fidelidad al Evangelio.
El Papa San Juan Pablo II las beatificó el 1 de octubre de 1995, en Roma, elevándolas al honor de los altares como las Mártires de la Doctrina Cristiana.

Madre Adoración (Pepita Zaragoza Zaragoza): la superviviente que reconstruyó la esperanza
Entre las dirigentes de la Congregación en 1936 se encontraba Madre Adoración, cuyo nombre civil era Josefa Zaragoza Zaragoza, cariñosamente llamada Pepita.
Fue la única superviviente del Consejo General, mientras todas sus compañeras eran asesinadas.
Tras la guerra, Madre Adoración se convirtió en pilar y alma restauradora de la Congregación. Reunió a las hermanas que habían logrado sobrevivir, reabrió colegios y casas, y mantuvo viva la memoria de las mártires. Gracias a su firme fe, prudencia y caridad, la obra iniciada por la Madre Micaela Grau volvió a florecer

Su figura representa la continuidad entre la fundadora y las mártires, la fidelidad que no se quiebra ante el dolor y la esperanza que renace después de la destrucción.
Legado
Hoy, las Hermanas de la Doctrina Cristiana siguen presentes en varios países, dedicadas a la educación, la catequesis y el servicio a los más necesitados.
El ejemplo de la Madre Micaela Grau, las Mártires de 1936 y la Madre Adoración (Pepita Zaragoza) continúa inspirando a quienes buscan vivir el Evangelio con alegría, humildad y entrega total.
“Las Hermanas mártires murieron por amor, y nosotras estamos llamadas a vivir por amor.” — Madre Adoración Zaragoza, Hermana de la Doctrina Cristiana















