Pedro Lloret: «A todos se nos eriza la piel en las Embajadas de Altea»
Las Fiestas de Altea arrancan oficialmente este viernes, aunque el calendario festero ya ha dejado atrás varios actos previos. La Federació de Moros i Cristians Sant Blai afronta los últimos días de preparativos antes de las jornadas grandes que arrancan este viernes.
Pedro Lloret, presidente de la Federación, repasa en esta entrevista para Ahora Marina Baixa, la organización, las medidas de seguridad, los cambios en algunos recorridos y los actos que, desde su punto de vista, tienen un significado especial para los alteanos.
Estamos ya a las puertas de las fiestas. Aunque algunos actos ya se han celebrado, queda muy poco para los días grandes. ¿Cómo está viviendo la Federación estos últimos preparativos?
Estos días están siendo intensos porque se juntan varias cosas. Estamos a poco de los días grandes y hay mucha burocracia que tenemos que tener en cuenta. Además, la presentación de trajes ha sido acto que conlleva muchísimo trabajo. Al final estamos hablando de una reunión de cerca de 2.500 personas en el Palau dels Esports del polideportivo Garganes, y eso implica tener muchas cuestiones previstas: seguridad, movimientos de gente y toda la organización necesaria para que el acto se desarrolle correctamente como ha sido.
La pólvora es otro de los asuntos que siempre está muy presente en las fiestas. ¿Ha habido cambios este año?
Las restricciones sobre la pólvora son las mismas. Lo que sí hemos notado es que, a raíz del incidente que hubo en el Castell de l’Olla, hay algo más de restricción y más papeleo que otros años, sobre todo en lo relacionado con los castillos de fuegos que se realizan durante los desfiles.

Y a medida que se acerca el inicio oficial, toca cerrar todos esos detalles.
Estamos ultimando detalles, cerrando cuestiones de burocracia y entrega de documentación, y confirmando que todo esté correcto y que todo el mundo cumpla los requisitos que se han pedido. En definitiva, estamos en esa fase de ultimar detalles.
Este año también hay cambios relacionados con las obras y con algunos recorridos. ¿Cómo afectarán a las fiestas?
A los desfiles no les afecta. El recorrido sigue siendo el mismo. Los cambios afectan a algunos pasacalles que se hacen por las mañanas y a alguno de la tarde.
En esos casos se saldría del Ayuntamiento, como todos los años, pero en lugar de discurrir por la calle Pont de Moncau, se iría por Tapó de Llimera y Marina Baixa. Desde ahí se continuará por Correos hacia el carrer de l’Horta y después otra vez hacia la Cruz. Es un recorrido un poco más largo, pero los desfiles mantienen su recorrido habitual.

Para alguien que no conozca las Fiestas de Altea, ¿qué actos destacaría?
Personalmente, siempre me han gustado más las Embajadas. Pero cada persona vive las fiestas de una manera diferente. Para alguien que viene de fuera, probablemente lo más espectacular sean los desfiles. Ahí es donde todo el mundo puede encontrar algo diferente, llamativo y que le sorprenda.
Y para los alteanos, las embajadas tienen un significado especial?
Pedro Lloret. Sí. Las embajadas en la parroquia tienen un sentimiento especial para la gente de fiestas. Es un acto muy icónico y que con los años se ha convertido en algo muy sentimental.
El diálogo que se representa allí está muy trabajado. Es prácticamente el mismo durante todos los años y apenas cambia, pero funciona muy bien. Conforme aumenta el tono de voz de los embajadores y del rey, te va haciendo subir la emoción. A todos se nos eriza la piel en ese momento.

¿Cómo vive las fiestas el presidente de la Federación?
Agotadoras. Agotadoras porque, cuando todavía falta para los días grandes, ya no me queda voz. Es lo que tiene la tensión. A cada uno le afecta de una manera; a mí me afecta especialmente a las cuerdas vocales.
Pero bueno, es un trabajo más y es lo que hay que hacer.
¿Qué le diría a quienes estén pensando en acercarse a Altea durante estos días?
Que vengan. Altea es una población que siempre te va a acoger con los brazos abiertos.
Las fiestas, aunque desde fuera puedan parecer que están pensadas solamente para la gente que está dentro de las kábilas o las filas, también están abiertas al resto de la población. Todo el mundo está invitado a participar y a disfrutar de ellas.


















