L’Alfàs del Pi 2026: el año en que la cultura lo inunda todo
Hay lugares donde la cultura se programa.Y otros donde la cultura lo impregna todo.
L’Alfàs del Pi ha decidido pertenecer, sin matices, al segundo grupo.
En este 2026, el municipio vive un auténtico “superaño cultural”, una suma de aniversarios, festivales y proyectos que no responden a la casualidad, sino a una estrategia sostenida durante décadas: convertir la cultura en su principal seña de identidad. Y eso se percibe nada más empezar a rascar en su historia reciente.
“Un municipio sin patrimonio es un municipio sin identidad”
En la Casa de Cultura —que este año cumple 35 años—, el alcalde Vicente Arques lo resume con claridad: La clave no está en celebrar fechas, sino en lo que significan.
Para él, 2026 no es una coincidencia de aniversarios —el centenario de Les Escoles Velles, los 15 años del Faro o de la Villa Romana—, sino “la madurez de un modelo”. Un modelo que ha apostado por recuperar espacios olvidados y devolverlos a la vida pública.
La Villa Romana, por ejemplo, pasó de ser un espacio degradado a un museo de referencia. El Faro del Albir, de instalación en desuso, a centro cultural visitado por cientos de miles de personas cada año.
“No son solo edificios —explica—, es nuestra alma devuelta a la vida pública”.
Ese enfoque ha convertido a l’Alfàs en algo más que un destino turístico: en un territorio con identidad.
Marzo: el telón se levanta con la Mostra de Teatre
El calendario arranca fuerte. La Mostra de Teatre de l’Alfàs del Pi, en su 24ª edición, vuelve a situar al municipio en el mapa escénico nacional.
Durante días, compañías profesionales y amateur llenan la Casa de Cultura con propuestas que mezclan humor, drama y experimentación. Un espacio donde el público no solo asiste, sino que participa de una tradición cultural consolidada.

Este año, además, el reconocimiento del Pi d’Honor pone el foco en una figura muy querida: Anabel Alonso, premiada por una trayectoria que combina televisión, cine y, sobre todo, teatro.
“Si hay un mes, hay un festival”
Si alguien conoce el pulso cultural del municipio es el concejal Manuel Casado.
Su visión es clara: aquí no hay temporadas bajas.
“La programación no se mide en semanas, sino en certámenes”, explica. Y ese es precisamente el secreto: una estructura sólida que permite que la cultura no dependa de impulsos puntuales, sino de una planificación continua.

Tras el teatro llega abril con la danza y la historia. Después, el verano se convierte en un auténtico huracán cultural.
El gran protagonista es el Festival de Cine de l’Alfàs, que roza ya las cuatro décadas y que se ha consolidado como una de las plataformas más importantes del cortometraje en España.
Más de 1.200 obras presentadas, acceso directo a la preselección de los Goya y una proyección nacional que trasciende lo local.
Pero el secreto no está solo en el festival.
Está en el conjunto: conciertos al aire libre, cine en espacios patrimoniales, festivales internacionales y propuestas que convierten cada mes en una experiencia distinta.
“En l’Alfàs —resume Casado— no entendemos el calendario sin cultura”.
Un paseo que también es cultura
Pero en l’Alfàs, la cultura no siempre está en un escenario.
A veces, está en el paisaje.
El Camino Viejo al Faro del Albir ha sido reconocido como el Mejor Sendero Azul de España 2026, destacando por su accesibilidad, su valor ambiental y su belleza.
Un recorrido sencillo, inclusivo, que permite disfrutar del Parque Natural de la Serra Gelada mientras se descubren restos históricos como minas de ocre o antiguas torres defensivas.
Aquí, caminar también es aprender.
La memoria como patrimonio vivo
Ese diálogo entre pasado y presente alcanza uno de sus mejores ejemplos en la Villa Romana de l’Albir.
Un espacio donde la arqueología se combina con la tecnología para ofrecer una experiencia inmersiva: gafas 360º, realidad aumentada y reconstrucciones que permiten entender cómo se vivía hace casi dos mil años.
Pero hay otro tipo de memoria que también se cuida.
“La historia no solo se cuenta, se siente”
La diputada autonómica y concejala Mayte García Madrid lo explica desde otra perspectiva: la emocional.
Para ella, la memoria de un pueblo no está solo en los archivos, sino en las vivencias. En las escuelas, en las calles, en las historias compartidas.
Por eso, la Semana Cultural l’Alfàs amb Història pone este año el foco en la educación, coincidiendo con el centenario de Les Escoles Velles.
Bajo el título “Recuerdos escolares”, el municipio reconstruye cómo era la enseñanza entre 1836 y 1970 a través de documentos, fotografías… y testimonios reales.
“Los documentos cuentan lo que pasó —explica—, pero las personas cuentan cómo se vivió”.
Ese matiz lo cambia todo.
Porque convierte la historia en algo cercano, reconocible y compartido.
Un modelo cultural con impacto
Lo que sucede en l’Alfàs no es casual.Es el resultado de una idea muy clara: la cultura como herramienta de transformación.
No solo como oferta turística, sino como elemento de cohesión social, de integración y de identidad colectiva.
Espacios públicos recuperados, festivales consolidados, iniciativas educativas, colaboración con entidades privadas… todo forma parte de una red que funciona como un ecosistema cultural.
Un lugar donde la cultura nunca se apaga
En 2026, l’Alfàs del Pi no solo celebra aniversarios. Celebra algo mucho más importante: su forma de entender la vida.
Una forma en la que el pasado se recupera, el presente se vive intensamente y el futuro se construye con raíces firmes.
Porque aquí, como bien dice su alcalde, no se trata solo de programar actividades.
Se trata de algo más profundo:celebrar el alma de una comunidad.























