LA UNIÓ prevé una cosecha de más de 8.000 toneladas de almendra en la Comunitat Valenciana pese al aumento de costes y la presión de EE. UU.
La organización agraria alerta del impacto del acuerdo comercial entre la UE y Estados Unidos que permitirá importar hasta 500.000 toneladas de frutos de cáscara sin aranceles
15 de mayo de 2026 – La cosecha de almendra de la Comunitat Valenciana superará esta campaña las 8.000 toneladas en grano, siempre que la meteorología no provoque incidencias hasta la recolección. Según los datos recopilados por LA UNIÓ Llauradora en el conjunto de zonas productoras, esto supondrá un incremento del 15% respecto a la campaña anterior.
La organización agraria destaca que la producción comienza a recuperarse tras varios años marcados por la sequía. Las abundantes lluvias registradas durante el invierno permitieron que los almendros llegaran en buenas condiciones al proceso de floración. Sin embargo, las heladas de finales de marzo, la prolongación de la floración y el comportamiento desigual entre comarcas hacen prever que la producción final no alcanzará las cifras inicialmente esperadas.

España apunta a una cosecha récord de almendra
Mientras que en la Comunitat Valenciana la recuperación será moderada, en el conjunto de zonas productoras españolas se prevé una campaña récord cercana a las 146.000 toneladas, lo que representa una subida del 39% respecto al ejercicio anterior.
Pese a estas buenas previsiones productivas, los agricultores valencianos muestran una gran preocupación por el incremento de los costes de producción y por la creciente competencia de la almendra procedente de Estados Unidos.
El aumento de costes reduce la rentabilidad del sector
Uno de los principales problemas para los productores es el encarecimiento de los insumos agrícolas. Actualmente, el precio medio del gasóleo agrícola alcanza los 1,34 euros por litro.
“Puede subir algo el precio de la almendra como sucedió la pasada campaña, pero a nosotros no nos llega ese incremento, mientras los costes se disparan, por lo que salimos perdiendo”, señalan productores de almendra de LA UNIÓ.
El sector denuncia que, aunque el precio final del producto pueda experimentar ligeras subidas en los lineales, la rentabilidad de las explotaciones continúa deteriorándose debido al fuerte incremento de los costes de producción.
Preocupación por la entrada masiva de almendra de EE. UU.
Otro de los factores que genera inquietud entre los productores valencianos es la competencia de la almendra estadounidense, comercializada a precios más bajos y cada vez más presente en supermercados e hipermercados.
Solo durante 2025, la Comunitat Valenciana importó frutos secos procedentes de Estados Unidos por valor de 355 millones de euros, una cifra prácticamente equivalente al total de exportaciones agroalimentarias valencianas hacia ese país.
Además, LA UNIÓ recuerda que la Comisión Europea ha avanzado en la implementación de un acuerdo comercial con Estados Unidos que contempla un contingente arancelario para frutos secos. Este acuerdo permitirá la entrada en la Unión Europea de hasta 500.000 toneladas de frutos de cáscara —principalmente almendra y nuez— con un arancel del 0%.
La organización considera que esta medida supondrá “un auténtico mazazo” para el sector productor valenciano, al incrementar todavía más la presión sobre los precios en origen.
Desciende la superficie de almendro en la Comunitat Valenciana
Según la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos (Esyrce) del Ministerio de Agricultura, la superficie de cultivo de almendro en la Comunitat Valenciana descendió en 2025 en 2.349 hectáreas, lo que representa una nueva caída del 2,6%.
Ante esta situación, LA UNIÓ anima a los consumidores a apostar por la almendra autóctona y exigir su presencia en los puntos de venta frente a la almendra americana.
Asimismo, la organización reclama mejoras en las ayudas destinadas a la reconversión de explotaciones agrarias para evitar el abandono de tierras en las zonas rurales del interior. Según advierte, la pérdida continuada de superficie cultivada pone en riesgo la economía de numerosos municipios y agrava los problemas medioambientales y de desertificación.
















